Una vez mi marido me dijo que si alguien quisiera asaltarme por la calle y lo planeara de antemano, lo tendría muy fácil. Esto es porque cojo siempre los mismos caminos para ir a los mismos sitios. Por ejemplo, para ir al trabajo, en bici, tengo una ruta marcada y no me desvío en absoluto de ella, ni a la ida ni a la vuelta, ningún día.

Lo mismo para hacer cualquier trayecto que conozca de antemano y ya haya realizado en anteriores ocasiones. Una vez me decido por una ruta y me la aprendo, es muy difícil que me salga de ella.

Me gusta hacer las cosas de una manera determinada y una vez tomo una decisión, no suelo recular.

Por ejemplo para fregar los platos. Cuando tenía unos diez u once años una chica de unos veintipocos (sobrina del entonces novio de mi madre) me dijo que ella, a la hora de fregar, cogía primero los cubiertos, luego los vasos, luego los platos y por último las ollas, sartenes y cacharros. Lo hacía así porque en principio iba del menaje con menor proporción de grasa y suciedad al que más, para no estropear de antemano el estropajo.

Me pareció que su forma de proceder tenía mucho sentido, así que empecé a aplicarla. A día de hoy no sé si podría fregar de otra manera. Es decir, para alterar este orden establecido debo tomar la decisión consciente de hacerlo y no entrar en modo automático. Y hay veces que fastidia un poco porque es frecuente que algún cubierto díscolo se cuele al fondo del fregadero, bajo una montaña de platos y cacharros, y mi primer impulso es buscar el maldito cubierto en vez de proseguir con la fregada y dejar ese cubierto para el final.

Para tender también me rijo por un sistema concreto y supongo que habrá otras actividades en las que esto me suceda, aunque no las tenga tan presentes o no me haya percatado de la misma forma.

¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? Tal vez os estéis preguntando.

Pues bien, una cosa de la que se queja la gente NT (neurotípica) y alguna gente alista (no autista) de nosotres es que tenemos conductas repetitivas que, a su vez, pueden ser rígidas.

Si esto es así es, tal vez, porque hay una buena razón para ello.

Sí, estoy algo molesta con este tema, no por mi “rigidez y mi repetición” sino por la perorata de estas personas.

Uno de los mayores problemas que tenemos muchas personas autistas es nuestra disfunción ejecutiva. La función ejecutiva es, por resumirlo, un mecanismo del cerebro (del lóbulo frontal) que permite dividir las tareas en subtareas de forma intuitiva y no especialmente consciente.

Si te dan una tarea, por ejemplo, hacer la colada, una persona con una función ejecutiva decente coge y hace la colada de manera casi mecánica. Tal vez se pare a pensar si debe separar la ropa por colores y si tiene que echar suavizante.

Para mí, para poder realizar esta tarea, debo hacerme un esquema mental (o visual) con las subtareas más específicas: escoger la ropa, meterla dentro del tambor, cerrar tambor, poner detergente, poner suavizante,… Y así hasta que la última prenda está tendida.

La disfunción ejecutiva impide o dificulta el hacer tareas domésticas, deberes, trabajos escolares, mantener el aseo personal, quedar con gente,… Y no es sólo cosa del autismo. La depresión, por ejemplo, suele conllevar grandes dificultades con la función ejecutiva.

Y por fin llego al punto que quería llegar.

LA GENTE AUTISTA NECESITAMOS DE LA REPETICIÓN PARA TENER UNA FUNCIÓN EJECUTIVA DECENTE.

¿Y qué hacen algunos terapeutas con nosotres? Tratar de volvernos “más flexibles, menos rígides”. Vamos, que molesta, no sé muy bien por qué, nuestra intuición natural a la repetición.

Con la repetición, las tareas más complejas (o simples) se vuelven automáticas. Ya no hace falta estar pensando cómo se hace tal cosa, el cuerpo lo sabe. Esto hace que yo pueda fluir con las tareas, en vez de quedarme atascada cada dos por tres. Y he desarrollado este mecanismo de repetición desde la infancia, claro. Y es lógico. Supongo que todo el mundo tiene alguna especie de instinto, de impulso innato, sobre cómo debe desarrollar su aprendizaje para que sea más fructífero. Lo ideal es que quien nos rodea potencie nuestra forma de aprender y no tratar de imponernos otra que nos es muy ajena y antinatural. Con la gente autista, en general, no creo que se esté haciendo ya que todo lo que hacemos se considera que está mal hecho (esto lo digo por la forma que hay en la literatura médica de patologizar hasta el más mínimo de nuestros comportamientos por mucha base razonable que tengan).

Así que si eres una persona autista con problemas en la función ejecutiva, puedes probar el método de la repetición como mejor creas oportuno. Si te ayuda, comentámelo. Y si no te ayuda también puedes comentármelo. Al fin y al cabo esto es una reflexión y sólo he podido contrastarla con mi propia experiencia.

Gracias por leerme y hasta la próxima.