La primera publicación del blog fue el 25 de Diciembre de hace dos años, así que estoy de aniversario bloguil, si eso existe. Me sorprende, para bien, seguir teniendo el blog activo, nunca me había comprometido tanto con un proyecto de estas características. Creo que es algo por lo que sentirme orgullosa, el simple hecho de seguir escribiendo, seguir publicando, seguir compartiendo.

La comunidad autista crece, diversa, como cualquier otra comunidad, con nuestras diferentes opiniones y posturas respecto a todo lo que nos afecta. Y creo que está bien que eso sea así, a pesar de los disgustos que me llevo de vez en cuando.

Sin embargo, apenas he (hemos) empezado a dar por saco, os lo aseguro. Porque en esto del autismo hay muchas voces y pocas de las que se oyen son de autistas. Y eso conlleva a que las medidas que se toman “por nosotres” no nos tengan en cuenta, no sean lo que necesitamos y, muchas veces, nos perjudican directamente. Así que sí, queda un largo recorrido todavía para que el propósito de este blog deje de tener sentido y me vea liberada del compromiso de escribir en él. Quién sabe, es posible que deba abandonarlo o dejarlo olvidado por otras causas, puede que de forma temporal, puede que para siempre. Si ese fuera el caso, me consuela haber llegado hasta aquí, haber sembrado mi semilla en el activismo de nuestra comunidad, haber inspirado a otras personas a contribuir con sus propios textos, proyectos, voces.

Por primera vez en mi vida (posiblemente) me siento casi del todo satisfecha y en paz conmigo misma, no por haber alcanzado todas las metas que me he propuesto en la vida, sino por estar recorriendo justo el camino que me conduce a ellas, despacio pero con firmeza. Mi deseo navideño, o de Yule, o del solsticio, para vosotres es que encontréis el camino que os haga sentir en plenitud y consigáis andar o rodar o moveros por él con seguridad y confianza.

Las circunstancias personales de cada une pueden ser una auténtica mierda: precariedad, dependencia, una familia nefasta, relaciones abusivas,… Quien esté sufriendo alguna de estas “circunstancias” le deseo que pronto le sea propicio el dejarla atrás. Tiene mi comprensión y mi apoyo. Recordad que eso no os exime de la responsabilidad de vuestros actos. Estar jodide nunca será excusa para joder a otra persona (o criatura) a propósito.

Y por último, os deseo unas fiestas sin petardos, sin colapsos ni crisis, y que os dejen disfrutarlas como más os apetezca.

¡Hasta la próxima!