Como tantas otras personas en el espectro, yo también tengo problemas para conciliar el sueño, al menos uno bueno, profundo y reparador. Esto ha sido así desde que tengo memoria. Y os quiero contar mi experiencia por si os puede servir de algo.

Una de las primeras noches que recuerdo pasar en vela fue la víspera del inicio del cole. En todos los cursos. Los nervios me reconcomían las tripas y ahuyentaban el sueño, que no el cansancio. Me levantaba a orinar cada poco rato, aunque en realidad apenas dejaba escapar unas gotas. Me sigue pasando, aunque con menos intensidad: cuando estoy nerviosa me entran ganas de mear, y cuando tengo ganas de mear no puedo pensar en otra cosa que no sea ir al baño. Dormir en este estado resulta imposible. Otras noches que era habitual que pasara en vela por los nervios y la expectación ante los acontecimientos del día siguiente eran: la noche de reyes (me la pasaba leyendo), la noche antes de una excursión o un viaje importante o la noche antes de empezar en un trabajo nuevo.

A veces lo de no poder dormir es por causas más materiales. Ya he mencionado que mi perfil sensorial tiende a la hipersensibilidad, y esto muchas veces a la hora de dormir es un fastidio. Por ejemplo uso sábanas de algodón 100% porque los tejidos sintéticos me irritan y me hacen sentir incómoda. Me gusta ducharme antes de acostarme para oler bien ya que me ayuda a serenarme, además de aliviar la piel irritada por el roce de la ropa durante el día. Cualquier sonido me molesta, hasta el murmullo de la tele, o una voz en la distancia. Por no hablar de la luz, cosa que de pequeña, que tenía algo de miedo a la oscuridad (como es común), era un sin vivir (ni dormir). Intentaba dormir con la luz de la lámpara de noche encendida pero terminaba por apagarla la mayoría de las veces. He intentado dormir con tapones, especialmente cuando hay obras en el edificio, pero son una solución provisional ya que me molestan bastante pasado un tiempo. Por todo esto procuro que mi habitación sea un sitio silencioso, oscuro y confortable.

En raras ocasiones, sobretodo por ir borracha, no os voy a mentir, lo que me ha producido insomnio han sido un tipo de ecolalias muy pesadas. Conversaciones o frases o palabras que me han dicho, o he escuchado, durante las horas previas a acostarme comienzan a repetirse en mi cabeza, como si las estuviera escuchando de nuevo, una y otra y otra vez. Y claro, así a ver quién se duerme. Una vez, la primera que llegué a alcanzar el estado de embriaguez, hasta empecé a mandar a todo el mundo a callarse desde mi cama. Por fortuna, dado que actualmente soy casi abstemia, este tipo de ecolalias han dejado de acosarme por las noches, al menos por el momento. Sin embargo, por el testimonio de otra gente autista, sé que estas ecolalias pueden aparecer sin que haya alcohol de por medio. Espero que a mí no me ocurra pues son unas puñeteras (no como otras ecolalias que me encantan y me ayudan).

Otra de las razones por las que puedo padecer insomnio es por pensamientos intrusivos. Un pensamiento intrusivo es aquel que llega a la mente sin ser llamado y que no permite pensar en nada más. No es fácil deshacerse de ellos. En mi caso, muchos de estos pensamientos llevan consigo una intensa carga emocional. Hubo una vez, por ejemplo, que me asaltó el pensamiento de que mi padre no me quería, asociado a un recuerdo reciente (reciente en aquel momento), muy doloroso, que me despertó en mitad de la noche y no me permitió volver a dormirme. Otro pensamiento intrusivo que tuve fue la idea de que me habían puesto los cuernos. Es decir, sí, me los habían puesto y lo había descubierto, no era una sospecha sino un hecho constatable y reconocido. Así que mi mente decidió torturarme con ese pensamiento, con las imágenes (imaginadas) de la infidelidad, y las emociones devastadoras que me producían. Seis meses me duró el pensamiento intrusivo y su consecuente insomnio (dormía una noche de cada dos, y pocas horas). Como he dicho, no es fácil deshacerse de un pensamiento intrusivo, suelen estar fuera de control.

Así que, resumiendo, hay cuatro causas principales por las que he sufrido (y sufro) insomnio:

  • Nervios (expectación)
  • Sensibilidad sensorial
  • Ecolalias (de un tipo concreto)
  • Pensamientos intrusivos
  • Una combinación de varios de estos factores

Y he tenido (y tengo) distintos tipos de insomnio o problemas de sueño:

  • No lograr dormirme. Esto es cuando me acuesto y el sueño no viene a mí, pasan las horas y Morfeo me evita. A veces caigo rendida, otras no, otras alcanzo un estado de sopor que no suele ser reparador.
  • Sueño superficial. Esto es lo que más me pasaba últimamente (antes de la medicación). Me dormía enseguida y me despertaba a mi hora, pero me despertaba también continuamente durante la noche. Tenía muchos sueños, me movía mucho, y tenía la sensación de no haber descansado en absoluto.
  • Desvelarme a mitad de noche. Esto es cuando me acuesto y me duermo sin demasiada dificultad pero después de pocas horas (2 o 3) me despierto y no puedo volver a conciliar el sueño, pasando en vela el resto de la noche.

Ahora, ¿cómo me enfrento a este problema? Reconozco que dormir es una parte muy importante de mi día a día, es lo que me recarga de cucharas, estabiliza mi mente y mi memoria y me otorga bienestar. Hay gente que apenas necesita dormir pero yo necesito un montón de horas de sueño, a ser posible repartidas durante el día (lo ideal es 7-8 horas de noche y 2 horas de siesta, pero bueno, esto es lo ideal para mí). El insomnio o los problemas de sueño continuados perturban mi cordura y mi felicidad hasta límites peligrosos. Supongo que por eso he probado tantas cosas para dormir lo mejor posible.

Ahora mismo, por ejemplo, estoy con medicación ya que aunque no me costaba dormir, el sueño que obtenía era de muy baja calidad. Y esto es así por circunstancias personales que no me apetece comentar por aquí. Sin embargo, no siempre necesito medicación para dormir pero sí mi rutina de dormir. Tal y como se hace con los bebés, me di cuenta de que dormía más y mejor si seguía unas pautas: ducharme antes de acostarme, un vaso de leche o una bebida caliente, leer un rato en la cama, masturbarme y/o tener sexo, más o menos por ese orden. No siempre necesito realizar todos los pasos, pero tampoco me conviene mucho saltármelos a menudo. Tener sábanas de algodón, limpias y no muy arrugadas, dormir sin pantalones ni calcetines (las gomillas me aprietan), a oscuras, en silencio, salvo por el ocasional ronroneo de un gato, sin olores fuertes dentro del cuarto, son otros tips que me ayudan. Y si tuviera un horario de trabajo regular es posible que probara la melatonina porque conozco a mucha gente a la que le funciona de maravilla, tal vez en un futuro. Dormir bien debería estar a nuestro alcance, al menos tanto como al de la población neurotípica. Espero que mi experiencia os pueda ayudar a encontrar vuestras propias pautas para un descanso reparador.

Espero que tengáis dulces sueños. Hasta la próxima.

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