En el ser humano hay una gran diversidad: hay gente más pálida y gente más oscura, gente con el pelo liso y gente con el pelo afro, gente alta, gente baja, delgada, gorda, con más vello o menos, con infinidad de pecas o con casi ninguna. Hay gente zurda, diestra y también ambidivina, como Pippi; gente homo, pan, bi, hetero, gente cis, trans, queer, genderfluid y gente que define su propio género. Hay gente simpática, gente seria, gente dulce, gente ácida, gente malhumorada, gente alegre, gente melancólica, gente maravillosa y gente despreciable. Gente con más cromosomas, o menos, con cromosomas XY, XX, XXX o XXY. Y estos son sólo unos pocos ejemplos que se me ocurren de diversidad humana.

¿De verdad alguien puede creer que existiendo toda esta diversidad visible y palpable sólo estamos diseñados con un único tipo de cerebro (y que lo que no encaja en ese patrón de cerebro único significa que está roto o mal hecho)?

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Así es como está diseñado el sistema (y se refleja en las instituciones médicas, educativas,… y en la propia sociedad y la cultura que crea). El mundo occidental, blanco (más menos) y europeo (más menos también) en el que he crecido cree (y nos hace creer) que sólo hay un tipo de cerebro (a veces dos, el femenino y el masculino, creencia absurda y horripilante). Este tipo de cerebro, usualmente denominado neurotípico (porque es el típico, el más común, o eso se estima, mi opinión es otra) es el correcto, el que funciona, el que no tiene ningún problema. Este es el cerebro sano visto desde el paradigma de la patología mental.

Si algún cerebro no es capaz de hacer todo lo que hace este cerebro tipo, aunque sepa hacer otras cosas, o seguir otros procesos, se considera un cerebro ENFERMO, roto, un cerebro que hay que arreglar.

He reflexionado mucho sobre este tema, mucho, y he llegado a una conclusión que a la vez es una hipótesis (para mí una certeza mientras no me demuestren lo contrario):

HAY MUCHOS TIPOS DE CEREBROS SANOS. 

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Según esta hipótesis, no se puede tratar un neurotipo divergente como si fuera una patología, ni una patología como si fuera un capricho. Si se da el caso de una patología en un neurotipo divergente no se puede tratar de la misma forma que en un neurotipo común. La comunidad médica no parece tener claro esto. Me explico.

El autismo a día de hoy se sigue considerando una enfermedad mental (de hecho una buena parte de la población desea y lucha por erradicarlo… eugenesia que lo llaman en mi pueblo) en lugar de un neurotipo. Neurotipo es la palabra que utilizo (utilizamos) para designar un tipo de cerebro. Por ejemplo estarían el neurotipo autista y el neurotipo común (neurotípico), pero en realidad sospecho que hay un puñado más, y no tengo claro que unos sean más comunes que otros, simplemente que, al parecer, para el neurotipo autista es más complicado el hacerse pasar por el neurotipo típico.

¿Qué implica que la sociedad considere sólo dos tipos de cerebros, el SANO y el ENFERMO? 

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Que las personas que no poseemos el cerebro considerado sano se nos trata de arreglar y esto, muchas veces, nos termina rompiendo el cerebro en una ironía fatal. Me pongo a mí misma de ejemplo: soy autista, guay, ningún problema. Nací autista pero sin ningún problema mental. Si existieran planes de desarrollo autista óptimos, y no esa farsa de terapia que trata de convertir a la peña autista en neurotípica (como si eso se pudiera, como si no fuera en realidad una espeluznante tortura), probablemente a día de hoy no arrastraría conmigo mis inseparables enfermedades mentales: trastorno adaptativo mixto (depresión y ansiedad combinadas en un delicioso cóctel de sufrimiento) y probablemente trastorno de estrés postraumático. ¿Por qué sé que mi autismo no es una enfermedad y mi ansiedad y mi depresión sí?

Pues me gustaría poder decir que porque lo sé y punto, igual que sé cuál es mi género y mi orientación sexual aunque sean cosas que no se ven a simple vista. Y sé también cuándo me duele el estómago o la cabeza, aunque esto tampoco se vea desde fuera. Sé distinguir muy bien (bueno, a veces no tanto) qué forma parte de mí, qué cosas (muchísimas) conforman mi ser, mi identidad, mi individualidad, y qué es una enfermedad, o un síntoma de que algo no funciona bien en mi cuerpo-mente. Sin embargo parece ser que esta sociedad no acepta mi palabra (nuestra palabra) sobre esto, y quiere pruebas de que lo que digo es cierto para poder creerme (creernos).  Muy triste.

Pues lo siento, no tengo pruebas.

Sin embargo mi hipótesis es tan lógica (a mí me lo parece) y podría hacer tanto bien, tanto tanto bien a todo el mundo, que me parece un crimen que no empiece a aplicarse. En el peor de los casos, si me equivoco y en realidad sólo hay un tipo de cerebro sano y el resto estamos estropeados, lo único que ocurriría de implantarse la idea de la neurodiversidad, y actuar en consonancia con ella, sería que la gente que poseemos cerebros estropeados ganaríamos respeto y autoestima, menuda tragedia ¿eh? (esto último es sarcasmo).

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En fin, reflexionad sobre esto y me vais comentando lo descabellado de mi (nuestra) idea de una población neurodiversa subyugada bajo la imposición de la neurotipicidad, o si le veis la misma lógica y sentido que yo.

¡Hasta la próxima!

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