¿Derecha o izquierda? ¿Rojo o azul? ¿Japonés o italiano? Parecen decisiones fáciles ¿verdad? Puede que para una mente neurotípica así sea, de hecho, puede que ni siquiera sean decisiones conscientes para les NT. Para llegar a tal sitio, ¿tomo el camino de la derecha o la izquierda? ¿Esta camiseta me la compro en rojo o en azul? ¿Dónde me apetece cenar, en un restaurante de sushi o en uno de pasta? Este tipo de cuestiones, a veces, no siempre pero más a menudo de lo que os podáis imaginar, me bloquean por completo. Y de más joven era peor, no sé si por no saberme autista o por falta de experiencia vital (o por ambas carencias).

decision-2698883_1920

Puedo quedarme quieta en mitad de la calle, sin saber dar un paso en una dirección u otra, incapaz de encontrar una solución al problema. Puedo irme de la tienda sin ninguna camiseta y llorando por no poder escoger entre ambas. Puedo saltarme la cena por tardar tanto en tomar una decisión sobre lo que cenar que ya se me haya pasado el hambre o los restaurantes hayan cerrado. Y son tres ejemplos al azar, me pasa lo mismo con múltiples cuestiones, triviales o de suma importancia.

Os voy a hablar de una que fue de suma importancia en el transcurso de mi vida.

Hace muchos años yo tenía un novio que me trataba muy mal. No voy a entrar ahora en detalles de lo que hacía pero el caso es que yo dejé de quererle. Aún sabiendo que me trataba mal y que no le quería, tardé seis meses en tomar la decisión de dejarle. En serio, no sabía si debía/quería dejarle o no, si romper esa relación o dejarla tal y como estaba. Estudié todas las posibilidades, los pros y los contras, trataba de dilucidar qué sentía exactamente en cada hipotética situación que imaginaba. Todo esto ocurría en mi cabeza mientras mi novio, que sabía que estaba pasando todo esto en mi interior, respondía de una manera mucho más emocional que yo, al menos en apariencia. Él no parecía reflexionar, simplemente actuaba según lo que le impulsaban a hacer sus emociones. Después de mucho tiempo me di cuenta de que esto no era así, que en realidad trataba de manipularme, pero eso es otra historia.

Seis largos y angustiosos meses tardé en tomar una decisión. Dormía una noche sí y otra la pasaba en vela, mi cabeza no me dejaba descansar pues tenía que trabajar de forma ardua para darme la respuesta que necesitaba. Llevaba nueve años con mi novio y de decidir dejarle todo mi mundo cambiaría, y los cambios me imponen. Y si decidía que no sabía que mi destino sería ser desdichada, pero era algo que conocía. Al final tomé una decisión.

breakup-908714_1280

Le dejé. Tomar esta decisión me liberó al fin de ese limbo de incertidumbre, del bloqueo y el sufrimiento. Y me había costado tanto, tanto esfuerzo, tanto tiempo, tanto dolor tomar esa decisión que, una vez tomada, fue irrevocable. Mi determinación fue  tan férrea que ni las súplicas ni los llantos de mi novio me hicieron dudar. Me mantuve impasible, al menos por fuera, por dentro sufría y no entendía por qué me lo ponía tan difícil, con lo duro que había sido para mí llegar hasta ahí. No di marcha atrás, ni reculé, a pesar de sus intentos por reconciliarnos, que fueron muchos e insistentes.

La gente NT que nos estudia y estudia nuestro comportamiento dice de nosotres que somos muy rígides, inflexibles, y me da la sensación de que lo dicen de forma negativa, como si eso nos restara puntos de adaptabilidad al entorno. Bien, yo creo que mi inflexibilidad me ha ayudado a sobrevivir en algunos momentos decisivos de mi vida. Puede que a veces sufra demasiado con trivialidades (en serio, me doy cuenta que ponerme a llorar de impotencia por no saber qué película ver una noche no es lo más apetecible del mundo), pero no cambiaría esta característica por esa flexibilidad que observo en la gente alista. ¿Cuántas veces habré tenido amigas o conocidas que han roto con el novio y han vuelto mil veces, cuántas veces habré visto auténticas personas veleta que cambian de opinión como de calcetines sudados, sin comprometerse realmente con ninguna? No digo que eso sea peor que la rigidez autista, pero tampoco mejor, ni mucho menos, y me ofende profundamente que se piense así.

weathervane-2782807_1920

Me gusta la fuerza con la que me mantengo firme en mis decisiones, tal vez porque precisamente para mí supone un esfuerzo casi sobrehumano el tomarlas. Si tuviera una criatura autista a mi cargo, le enseñaría a utilizar esa fuerza y a minimizar el daño de la rigidez mental* (que no me gusta que se llame así pero para que me entendáis) En ningún momento me plantearía tratar de arrebatarle esa fuerza sólo para que pareciera más adaptable, más alista, más NT. Porque a cambio de robarle esa herramienta no podría proporcionarle nada con que compensar esa pérdida, sólo una máscara cutre que no le serviría para evitarle ningún daño del mundo exterior.

Espero que esta entrada os haga reflexionar, tanto si sois autista como tutores de jóvenes autistas. ¡Hasta la próxima!

 

*Rigidez mental es un término que han usado profesionales NT para describir nuestro neurotipo, visto desde fuera del espectro. Yo usaría otra terminología aunque ahora no tengo la cabeza para explicarlo mejor, sorry.

Anuncios