Me han despedido. No es una noticia sorprendente, no es la primera vez que me despiden ni será la última. Para mí, es como un ciclo que se repite una y otra vez. Consigo un trabajo, uno que no está acorde con mis habilidades ni mis aptitudes, pero es que esos me están vetados o no sé cómo conseguirlos. En fin, que consigo un trabajo en el que soy más o menos desgraciada, dependiendo sobretodo de la cantidad de horas que tenga que pasar en él, un trabajo extremadamente social y por lo general que funciona por objetivos de venta, ambos factores de estrés pata una persona autista (y creo que también para mucha gente no autista).

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En ese trabajo me esfuerzo al máximo para parecer una persona neurotípica, o por lo menos tan productiva como una neurotípica, capaz de socializar y trabajar durante la jornada laboral. Me esfuerzo por ser simpática, caer bien, tanto a les compañeres, como a les jefes, como a les clientes. Me esfuerzo por recordar cada tarea que se me encomienda y cómo debo realizarla. Me esfuerzo por llegar al final de la jornada todavía con una sonrisa en la cara y habiendo cumplido con todo lo que se me exigía. Me esfuerzo y me esfuerzo hasta llegar a casa y llorar y dormir porque no puedo más.

Y la realidad es que no llego, no puedo, no soy neurotípica. Conforme me esfuerzo y sobreesfuerzo me voy dejando la salud. Me entran migrañas, depresión, mi ansiedad se vuelve más sensible (salta a la mínima), me arde el estómago, me duele, tengo pesadillas, duermo mucho pero duermo mal. Y la cosa no mejora con el tiempo. No es algo a lo que me acostumbre. Como es lógico, si al principio, nada más empezar en el trabajo, conseguía alcanzar un éxito del 80% (por ejemplo), esto no dura dada mi dañada salud mental. Conforme pasan los meses mi rendimiento puede llegar a bajar por debajo del 40%. Esto a las empresas no les gusta, no les gusta nada.

Y entonces me tiran. A veces es porque no he sabido integrarme en el equipo, otras porque no he alcanzado el objetivo de ventas que se esperaba de mí, otras por una combinación de estos factores y, unas cuantas veces, simplemente no entiendo qué ha pasado.

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¿Cómo creéis que me siento cuando me tiran de un lugar donde lo he dado todo, donde me he dejado la salud, un lugar que ni siquiera me gustaba en primer lugar? Me siento escoria, me siento mierda, me siento una fracasada total, me siento un deshecho de la humanidad. Mi depresión se apodera por completo de la escasa autoestima intacta que conservaba y me sumerjo en la apatía. Porque sé que no será la última vez que esto me ocurra. Porque es un círculo vicioso. Porque me siento atrapada en un sistema cruel (que no sólo sufro yo, obviamente, ni sólo lo sufrimos la gente autista, pero joder, alguien debe contar cómo lo sufrimos la peña autista que conseguimos entrar en el mundo laboral).

Así que no, no llego a todo, no puedo con todo. Y en vez de que el sistema me proporcione un taburete para subirme y llegar a esas estanterías que de otra forma están fuera de mi alcance, prefiere verme sufrir, patalear de rabia y frustración, chuparme toda la energía y la salud y tirarme en la cuneta después, donde tengo que recomponer los pedazos que quedan de mí y volver a intentarlo.

Porque no hay otro camino y, si lo hay, está fuera de mi campo de visión. Así es mi vida y, por desgracia, como autista, se me considera privilegiada por tener acceso a esta dinámica horrible de trabajo y precariedad.

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Tengo dos peticiones:

  • Gente autista que me leéis: no seáis demasiado dures con vosotres mismes. No sois NT, no hace falta que os esforcéis tanto ni tan duro. No vale la pena. Vuestras capacidades, sean las que sean, son geniales tal y como son. Siento que la sociedad no sepa valorarlas como se merecen. Por favor, no os hagáis daño tratando de darlo todo por un mundo que no os tiende ni la mano.
  • Gente alista que me leéis: tratad de comprender todo el dolor y la frustración que conlleva que nos pidáis (exijáis) cosas para las que sencillamente no estamos diseñades a hacer, no sin ocasionarnos un daño tremendo a nosotres mismes. Dado vuestro privilegio en la sociedad, deberíais replantearos qué nos pedís, qué nos exigís, qué esperáis de nosotres y vuestra forma de transmitirnos vuestros deseos. En serio, dejadnos vivir felices.

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Hasta la próxima.

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