Yo me considero una activista autista, una ciber-activista autista para ser más concreta. También una asper-activista dentro del activismo autista pero, ¿qué significa esto o qué significado le doy?

Empezaré por comentar lo que NO es el activismo autista: no es odiar a las personas neurotípicas ni a las personas alistas. El asper-activismo NO es considerarse superior a otras personas dentro del espectro autista con unas capacidades distintas y menos valoradas por la sociedad neurotípica. El activismo autista NO es sentirse moralmente superior a otras personas, ni creerse con más derechos que ellas por tener un neurotipo diferente.

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El activismo autista nace de una necesidad: visibilizar a las personas autistas y exigir derechos sociales para nosotras. El asper-activismo es necesario para visibilizar a las personas dentro del espectro autista que hemos volado por debajo del radar diagnóstico y exigir derechos sociales para nosotras.

El mundo neurotípico ve grandes diferencias entre el autismo y el síndrome de Asperger, aunque muches hemos explicado que el autismo es un espectro (de colores) y, de hecho, según mi experiencia, un espectro por el que se puede transitar. Para les activistes autistas (al menos quienes conozco), no distinguimos entre tipos de autismo, cada autista es diferente, seamos más verbales o menos, mostremos más o menos stims, seamos introvertides o extrovertides, tengamos otras comorbilidades o no.

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Sin embargo, como la sociedad neurotípica, que es la que manda, percibe diferencias estancas entre unes autistas y otres según nuestra habilidad para parecer más o menos neurotípiques, las opresiones que sufrimos son diferentes y por eso he decidido nombrarlas como asperfobia y autisfobia (aunque podemos sufrir ambas perfectamente, yo he sufrido y sufro ambas opresiones). Con toda seguridad estos términos no son los más apropiados, pues las fobias son algo muy diferente al antagonismo y desprecio que sufrimos las personas oprimidas, pero los utilizo para poder comunicarme de forma que la mayor parte de la población pueda entenderme, al menos hasta que encuentre términos mejores.

La autisfobia es la opresión (odio, desprecio, capacitismo, infantilización, etc) que sufrimos la población autista cuando hacemos cosas asociadas al autismo: stims en público, no mirar a los ojos, parecer que no prestamos atención, bloqueos verbales, hacer ruidos (stims sonoros), cierto tipo de autolesiones (como golpearse la cabeza), balancearnos,…

La asperfobia es la opresión que sufrimos la población autista considerada dentro de los parámetros del síndrome de Asperger cuando hacemos cosas de aspis: hablar con un vocabulario muy preciso (pedante), no tolerar las críticas, demasiada honestidad según la percepción NT, rutinas rígidas que para les demás no tienen sentido, ser enciclopedias andantes de nuestros temas de interés, ser maniátiques con la comida o la ropa y, hoy en día, gracias a la serie The Big Bang Theory, cualquier cosa que hagamos que nos asemeje a Sheldon Cooper.

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Sí, no hace falta que lo diga, pero vamos, como ocurre con cualquier otra opresión, la autisfobia y la asperfobia ostentan una gran cantidad de prejuicios, confusión e ignorancia.

¿De qué trata entonces el activismo autista? Pues de combatir precisamente esos prejuicios, esa confusión y esa ignorancia. Y esto tiene como propósito final que las personas autistas seamos consideradas iguales en derechos que las neurotípicas. Cada activista recorre su propio camino para lograr este propósito así que no es del todo correcto decir activismo autista, en realidad se trata de activismos autistas, tantos como personas autistas existan luchando por sus derechos y los de la comunidad autista.

En el asper-activismo, además de todo lo anterior, trato de reclamar una mayor visibilidad de las personas que, como en mi caso, hemos vivido una farsa hasta la edad adulta. Los estudios de Hans Asperger y la etiqueta Asperger nos sirven para identificarnos dentro del espectro autista y vivir una nueva vida en la que podemos dejar de fingir que somos algo que no somos: alistas. Con mi asper-activismo quiero luchar contra las opresiones que se nos adjudica por nuestro nivel de funcionalidad neurotípico, desenmascarar todo el dolor que ello implica y la responsabilidad que tiene (tenemos) la sociedad de mejorar nuestra calidad de vida.

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No se trata de alzar un dedo acusador para señalar culpables (que a veces sí, ¿vale?, a veces hay gente muy “·%&=@ a la que le viene bien que se le señale su capacitismo), se trata de construir un mundo mejor para todes, donde todo el mundo tenga cabida, sea relevante, donde las formas de relacionarnos entre nosotres no sean mediante jerarquías opresivas, sino desde el entendimiento de nuestra diversidad y neurodiversidad.

No, yo no odio a las personas NT, ni a las personas alistas, y tampoco me caen bien todas las personas autistas por el mero hecho de compartir con ellas una opresión (como si sólo hubiera una, además). Mi odio va dirigido hacia la injusticia, y mi energía la quiero dedicar a combatir esa (y otras) injusticia.

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No sé si he aclarado algo sobre este tema, tampoco es que pretenda sentar cátedra al respecto. Como siempre, mis observaciones están abiertas a debate. Mis ganas de crecer y aprender son superiores a mi ego y mi frustración ante la crítica.

Gracias por leerme, al fin y al cabo, este blog es una de mis herramientas como ciber-activista autista. Creo que más adelante me extenderé sobre lo que son los privilegios neurotípicos, el capacitismo, etc.

 

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