A veces me gusta pensar, por pura recreación y entretenimiento, cómo sería el mundo si la mayoría de personas fueran autistas y hubiera una minoría de alistas (no autistas).

Por ejemplo me pregunto: ¿existiría el capitalismo? Yo creo que hubiera sido mucho más complicado que surgiera un sistema económico semejante por varias razones: nuestros intereses son tan absorbentes que difícilmente podríamos dedicarnos con tanto ahínco a enriquecernos, salvo que ese fuera nuestro interés especial, pero no creo que fuera un interés demasiado extendido (no he conocido todavía a nadie autista con esa pasión). No tengo claro que el sistema que hubiera emergido hubiera sido un tipo de socialismo pero, de ser así, tengo bastante claro que hubiera sido mucho más eficiente en nuestras manos. Para empezar, nuestro odio bastante generalizado a la burocracia enrevesada habría hecho que todo ese tema fuera mucho más simple, más directo, más rápido y funcional. Por otra parte, si el capitalismo hoy en día funciona es porque, en parte, en mi opinión, la gente necesita el incentivo del dinero para hacer cosas. Nosotres, en cambio, estamos diseñades neurológicamente para hacer, de forma muy intensa, aquello que nos motiva (en general). Y nuestros temas de interés pueden ser tan variados como personas hay en el mundo: desde sacar muelas a ir al espacio, desde ordenar libros a desenredar cables, desde contar números a pintar cuadros, desde peinar melenas a coser heridas,… el abanico de posibilidades es infinito, o sería infinito en mi distopía autista.

No sé si lo de trabajar en equipo se nos daría bien pero creo que sí, o al menos tan bien como se les da a les NT. Si las tareas están bien repartidas y estructuradas, los equipos de trabajo podrían ser muy estables, especialmente si se comparten temas de interés. Quién sabe, igual la exploración espacial, subterránea y subacuática estarían mucho más avanzadas de lo que lo están hoy en día. Es posible que existieran muchos más tratamientos y curas para enfermedades que hoy son mortales.

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También creo que lo que en la sociedad actual se considera como “problemas” asociados al autismo en mi distopía autista serían mucho menos frecuentes, y desde luego no se asociarían al autismo. El lenguaje hablado no sería tan primordial pues estarían normalizadas otras formas de comunicación: por escrito, pictogramas, lengua de signos,… Los colapsos y las explosiones serían mucho menos frecuentes ya que el mundo que nos rodea no sería hostil, todo lo contrario, estaría especialmente pensado para nosotres, y por nosotres.

También creo que, al igual que el resto de convenciones sociales que rigen el mundo actual, el género no existiría, o sería algo mucho más fluido o de mucha menor importancia de la que estamos acostumbrades, por lo que el sufrimiento por temas relacionados con la imposición de género sería inexistente o infinitamente menor.

¿Y qué pasaría con la gente alista? Bueno, sin duda sería patologizada. Su tendencia a la comunicación deshonesta, poco clara y poco precisa sería considerada un trastorno del lenguaje. Su falta de intereses especiales y restrictivos sería una muestra de apatía y un signo preocupante en su desarrollo que requeriría intervención temprana. Sus constantes demandas sociales serían vistas como mala conducta e, incluso, como una discapacidad social (o individual).

Lo que todavía me pregunto es: ¿les mataríamos, les pegaríamos, les chillaríamos y les haríamos daño por ser diferentes, por pertenecer al grupo minoritario y oprimido? ¿Existiría el activismo alista y les aliades autistas de personas alistas?

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Mi fantasía de un mundo autista no deja de ser una distopía, no una utopía, pero me parece interesante y estimulante reflexionar sobre la arbitrariedad, así en general.

Y también siento consuelo al imaginar un mundo más amable para mí, aunque no sea perfecto, aunque sólo exista en mi cabeza.

 

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