A veces no sé qué es lo que siento, no reconozco la emoción que me recorre el cuerpo y perturba mi mente. Sin esta capacidad, cada vez que un acontecimiento me provoca sensaciones difíciles (por no decir imposibles) de identificar, mi mente se convierte en un páramo oscuro, las palabras me abandonan, mi pensamiento se convierte en algo primitivo, casi animal y, en la mayoría de los casos, o mi cuerpo se queda paralizado (como un ordenador que se cuelga) o me derramo en lágrimas de confusión. Pedirme en este estado que tome una decisión, que diga algo, cualquier cosa, o que siga adelante, sin tiempo para procesar esa enigmática emoción, me resulta violento, me siento violentada.

Antes tampoco sabía identificar este sentimiento, el que me producía la violencia ejercida sobre mí, pero por fortuna, a pesar de mi lentitud, voy aprendiendo y, una vez aprendo algo, es difícil olvidarlo u obviarlo.

Otras veces confundo sensaciones: ¿estaré cansada o enferma? ¿Nerviosa o excitada? ¿Triste o saturada? ¿Me duele el pecho por ansiedad o será un síntoma de gripe? Es agotador tener que dedicar tantas horas al día a tratar de dilucidar cuál es mi estado y cómo proceder en consecuencia. Además, no es que tenga el privilegio de pararme cada vez que esto sucede. La vida sigue su frenético curso y no puedo bajarme del carro en marcha. El trabajo sigue ahí, la gente a mi alrededor no desaparece, mis obligaciones no se esfuman ni se pueden postergar (en la mayoría de casos). Me parece natural acabar exhausta al final del día y arrastrar ese agotamiento día tras día, noche tras noche, estación tras estación.

Sin tiempo para pensar, para pensarme, para saber quién soy, cuáles son mis emociones y por qué surgen cuando surgen, el cansancio y la confusión crecen en mi interior y una neblina de irrealidad me acompaña a cada paso. Mi corazón está atrapado en algún lugar recóndito al que mi cerebro apenas tiene acceso y, cuando lo tiene, resulta de una intensidad dolorosa e indescifrable.

A veces no sé lo que siento y otras, simplemente, siento que todo es una mierda (yo incluida).

 

Anuncios